Vínculos y Dependencia Emocional

AMAR A ALGUIEN NO DEBERÍA SIGNIFICAR DEJARTE A TI EN SEGUNDO LUGAR

Las relaciones ocupan una parte importante de nuestra vida. Desde nuestras primeras experiencias aprendemos formas de vincularnos, de buscar afecto, de sentir seguridad y de interpretar lo que significa querer y ser queridos.

Con el tiempo, esas experiencias pueden convertirse en patrones que repetimos casi sin darnos cuenta: miedo a que nos abandonen, necesidad constante de aprobación, dificultad para poner límites, permanecer en relaciones que ya no queremos o sentir que necesitamos al otro para estar bien.

Y muchas veces sabemos perfectamente lo que está ocurriendo. Sabemos que queremos decir “no”, alejarnos, poner un límite o tomar una decisión diferente… pero terminamos haciendo exactamente lo mismo.

En este proceso podremos mirar tu historia y comprender cómo tus experiencias han influido en la manera en que hoy te relacionas y en el lugar que ocupas dentro de tus vínculos.

Pero conocer tu historia no significa quedarte atrapado en ella.

El objetivo es ayudarte a reconocer los patrones que estás repitiendo, comprender desde qué miedos, creencias o necesidades estás tomando determinadas decisiones y empezar a responder de una manera diferente.

Porque construir vínculos diferentes no consiste únicamente en encontrar a la persona adecuada. También implica convertirte en una persona capaz de relacionarse sin abandonarse a sí misma en el proceso.

TE HA PASADO QUE...

  • Sabes que una relación ya no te hace bien, pero te cuesta alejarte.
  • Intentas poner límites, pero terminas cediendo por miedo a perder a la otra persona.
  • Te cuesta decir “no” aunque sabes que quieres hacerlo.
  • Priorizas constantemente las necesidades de tu pareja y dejas las tuyas para después.
  • Necesitas saber constantemente qué siente, piensa o hace la otra persona para sentir tranquilidad.
  • Has decidido terminar una relación y después vuelves, aunque sabes que nada ha cambiado.
  • Sientes miedo de estar solo/a o dudas de tu capacidad para construir una vida sin esa persona.
  • Tu estado emocional depende demasiado de cómo esté la relación o de cómo la otra persona se comporte contigo.
  • Te reconoces repitiendo relaciones o situaciones parecidas aunque cambie la persona.

NO PUEDES DECIDIR POR LA OTRA PERSONA, PERO SÍ PUEDES EMPEZAR A DECIDIR POR TI

Puedes seguir esperando que el otro cambie para poder sentirte bien.

O puedes empezar a comprender qué te mantiene en determinados vínculos, reconocer tus patrones, aprender a poner límites y tomar decisiones diferentes desde la persona que quieres ser.

No se trata de dejar de necesitar afecto, de volverte independiente de todo el mundo ni de evitar vínculos profundos.

Se trata de poder compartir tu vida con alguien sin dejar de ser protagonista de la tuya.

Puedes amar a alguien sin dejarte a ti para después.

¿Cómo puedo ayudarte?