Sabes que la ansiedad da palpitaciones, nervios, sudor. Eso lo conoce todo el mundo. Pero hay otros síntomas que nadie te cuenta. Son tan extraños que cuando aparecen piensas que te está pasando algo grave. Vas al médico, las pruebas salen bien, y nadie te dice lo que es: síntomas raros de la ansiedad. ¿Te ha pasado? A muchas de las personas con las que trabajo les ha pasado exactamente eso.

Si algo de lo que sigue te suena, quiero que sepas dos cosas: no te lo estás inventando y no estás solo(a). Es normal. No te asustes.

Los síntomas que nadie asocia con la ansiedad

Visión borrosa o extraña. La ansiedad tensa los músculos de los ojos y cambia la forma en que enfocas. Puedes ver puntos, luces, o sentir que tu visión se vuelve «rara». No es un problema oftalmológico (si ya te han revisado). Es tu sistema nervioso con el volumen al máximo.

Zumbidos en los oídos. Un pitido constante o intermitente que aparece sin causa. Se llama acúfeno y puede intensificarse con el estrés. Muchas personas con ansiedad lo tienen y no lo conectan. ¿Te pasa? Ahora ya sabes por qué.

Hormigueo en manos, pies o cara. Cuando hiperventilamos (y muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta), cambia el nivel de CO2 en sangre. Eso provoca hormigueo, entumecimiento, o esa sensación inquietante de que las extremidades «no son tuyas». No te asustes: tiene explicación.

Sensación de irrealidad. Sentir que el mundo se ve plano, como a través de un cristal, o que tú no eres tú. Es despersonalización por ansiedad. Asusta mucho (¡¡muchísimo!!), pero es un mecanismo de protección de tu mente subconsciente. No es psicosis. Es tu cerebro intentando desconectarte de algo que siente como insoportable.

Dificultad para tragar. Sensación de tener un nudo en la garganta o de que la comida «no baja». Se llama globo histérico. No hay obstrucción real. Es tensión muscular de la garganta... y muchas veces está conectado con cosas que no estás diciendo. El cuerpo guarda lo que la boca no dice.

Mandíbula tensa o dolor facial. Apretar los dientes sin darte cuenta (bruxismo) es muchísimo más común de lo que crees. El dolor puede irradiar a la cara, las sienes, incluso los oídos. Muchas personas van al dentista varias veces antes de descubrir que es ansiedad. La mandíbula guarda lo que no dices.

Temblores internos. No un temblor visible, sino una vibración por dentro que solo tú sientes. Como si el cuerpo estuviera zumbando a baja frecuencia. ¿Te suena? Es tu sistema nervioso en estado de hiperalerta.

Hipersensibilidad a la luz o al sonido. Todo parece demasiado brillante, demasiado ruidoso. Tu Yo1 (la mente subconsciente) en estado de alerta amplifica los estímulos sensoriales. No es que el mundo sea más ruidoso. Es que tu sistema nervioso lo percibe con el volumen al máximo.

Necesidad urgente de ir al baño. La ansiedad acelera el tracto digestivo. Diarrea antes de un evento importante, necesidad de ir al baño cada vez que sales de casa, problemas de estómago crónicos. Es la conexión intestino-cerebro en acción. Tu barriga sabe lo que sientes.

Sensación de no poder respirar profundo. Sientes que el aire no llega del todo. Intentas respirar hondo y no puedes. No es asma ni un problema pulmonar (si ya te han descartado). Es que la tensión de los músculos intercostales no deja que el pecho se expanda completamente. El miedo cierra el pecho.

Por qué nadie te lo explica

Porque la imagen popular de la ansiedad es alguien nervioso mordiéndose las uñas. Pero la ansiedad es un fenómeno del sistema nervioso entero. Afecta a todos los sistemas del cuerpo: muscular, digestivo, cardiovascular, sensorial. Los síntomas «raros» no son raros en absoluto. Son poco conocidos. Y eso es lo que asusta: no entender qué te pasa. Pero ahora ya lo sabes.

Si quieres ver el panorama completo de cómo la ansiedad afecta al cuerpo, el artículo sobre cómo afecta la ansiedad al cuerpo lo desarrolla en detalle.

Cuándo pedir ayuda

Si llevas tiempo con síntomas que ningún médico logra explicar, si el miedo a «tener algo grave» no para, o si los síntomas raros te están limitando la vida... buscar acompañamiento tiene todo el sentido. Tu cuerpo te está hablando. Solo necesitas aprender su idioma. Y eso se puede hacer. Lo he visto muchas veces.

El programa para liberarte de la ansiedad trabaja con el sistema nervioso desde la raíz.

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Si llevas tiempo con síntomas que nadie explica y la ansiedad está detrás, hay un trabajo que puede cambiarlo. Cuando quieras, hablamos.

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